Declaración de la Asociación de Ex Alumnos del San Ignacio El Bosque sobre la crisis social y política que está viviendo nuestro país

Vivimos un momento de crisis cívica y de convivencia que nos afecta y duele. Nuestra cotidianeidad y las vidas de personas que queremos se han visto alteradas en un escenario en que afloran, simultáneamente, esperanzas, incertidumbres y miedos. Son cientos de miles los chilenos y las chilenas que, en las últimas cinco semanas, han salido a las calles a manifestarse, reclamando por dignidad y justicia social. No podemos menos que compartir este anhelo, y sentirnos desafiados a contribuir a la construcción de un país más justo, donde cada persona pueda desarrollar su vida en plenitud.

Como Ignacianos nos resulta inevitable identificar, en la raíz de hechos de violencia inaceptables, un malestar social profundo por el paso dispar con que hemos avanzado hacia una mayor justicia social. Somos parte de un sistema que ha fallado.

Condenamos enérgicamente la violación reiterada de derechos humanos que hemos conocido estas semanas en nombre del orden público, así como rechazamos de forma tajante la destrucción y el vandalismo que nos han afectado a todos, especialmente, a los más vulnerables de nuestra sociedad.

Como comunidad y Colegio San Ignacio El Bosque no somos ajenos a la realidad del país, y menos podríamos pretenderlo cuando Chile se encuentra en la crisis más compleja de las últimas décadas. Somos ignacianos e ignacianas en el mundo y para el mundo. En ese sentido, valoramos los esfuerzos del Centro de Alumnos, Centro de Padres, funcionarios y de la Dirección del Colegio por entender, reflexionar y debatir el Chile de hoy, como acciones necesarias para “salir a servir”.

En este contexto, nos parece fundamental hacer un llamado a la cohesión de la comunidad educativa del Colegio San Ignacio El Bosque, generando un ambiente que propicie el diálogo fraterno y el respeto por las diferentes opiniones. En este ambiente no hay espacio para la superioridad moral y la discriminación. Es por ello que condenamos las acciones que vayan en contra de estos valores.

Habernos formado como ignacianos nos permitió comprender que somos todos los llamados a la construcción de un país digno y fraterno, y que compartimos un hambre común de justicia social, más allá de las legítimas propuestas políticas a las que cada uno adhiera como medios para alcanzarla.

Al reflexionar y debatir al interior de la comunidad, aspiramos a hacer carne la enseñanza de San Ignacio de Loyola, que nos señala: “se ha de presuponer que todo buen cristiano ha de estar más dispuesto a salvar lo que el prójimo opina o dice, que a condenarlo; y si no lo puede salvar, pregúntele cómo lo entiende, y, si mal lo entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndolo, se pueda salvar la proposición ajena” (Ejs. 22).

Por último, invitamos a todos los ignacianos y las ignacianas a sentirnos corresponsables en la construcción de una Paz integradora y duradera, trabajando en los distintos espacios en que participamos, siempre desde los valores y el llamado del Evangelio de Jesús al modo como lo hicieron San Ignacio y San Alberto Hurtado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s